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Las vigorosas acacias que rodean el lago de Can Zam han llorado de alegría derramando sus pétalos amarillos sobre las cabezas y los cuerpos de cientos de festivos verbeneros durante la nit de Sant Joan. El mágico espectáculo de alegría de la verbena de Can Zam, convocada por la Plataforma, en las personas que hemos asistido a ella es casi imposible de narrar. Nadie se explicaba como nuestros gobernantes locales, pueden permitirse el lujo de tener aislado y cerrado a los vecinos y vecinas de Santa Coloma, uno de los parques públicos más acogedores de toda la metrópoli. Algunos vecinos razonaban el porqué a nuestro consistorio le interesa que Can Zam, o el espacio del Miguel Hernández, continúen deteriorándose para poder justificar ante los más incautos expresiones como: “Veis como no vale la pena tener zonas verdes, la gente es una incivilizada, hala a construir rascacielos”. Los organizadores sufrieron un auténtico calvario para obtener los permisos municipales para la celebración de la verbena: entre algunas condiciones inasumibles -se les exigía a las entidades colomenses lo mismo que al macro-festival de Justo Molinero- se les llegó a solicitar una póliza de seguros de 3.000.000 M –si de tres Millones de euros- y un depósito de 5.000 euros. Pero tras superar todas las trabas y problemas, se ha podido hacer la verbena. La verbena popular, el éxito de participación, el ambiente lúdico y festivo que se vivieron esta noche tan especial han logrado que las personas que han trabajado y organizado esta fiesta, puedan proclamar, de una forma satisfactoria y eufórica, que valió la pena el esfuerzo y, asimismo, que el año próximo deberá repetirse la fiesta en Can Zam porque el éxito estará asegurado. Can Zam debe abrirse ya a la ciudadanía colomense, es un delito ecológico escamotear el disfrute del único pulmón verde a los habitantes de la ciudad. No se entiende la actitud de nuestro Alcalde de esconder, de ningunear la existencia de nuestro parque a no ser que, como insinúan los vecinos, tenga intenciones especulativas de plantar cemento en vez de árboles en su llano. Santa Coloma, sus vecinos y sus vecinas, debemos promover y apoyar una campaña seria y potente con el objetivo de abrir Can Zam al pueblo. Y cuanto antes mejor. No más demoras con la excusa de las obras del Metro. Ante la presión de los clubs deportivos Singuerlin y Calaf-Arrabal, el alcalde se ha visto obligado a finalizar unas obras eternas. Sigamos su ejemplo y solicitemos que Can Zam se abra para la Festa Major d’Estiu, en setiembre.
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